Dulces Párrafos MARIPOSAS EN TU ESTÓMAGO


-¿Posarías desnuda?
Acabamos de detenernos en un semáforo en rojo. ¿Qué ha dicho?
-¿Serías capaz de pintar a alguien sin ropa y seguir concentrado? -le respondo siguiéndole el juego-. Lo dudo -me contesto a mí misma con diversión.
Alex me echa una mirada que no sé qué significa exactamente.
-¿Eso quiere decir que estarías dispuesta a probarlo?


-Deja de bromear... Escóndete en el... baño, por favor -le suplico, mientras me derrito con cada nuevo roce suyo.
-¡Me estoy cansando, novata! -grita Elisa desde el otro lado.
-Eli... sa -logro farfullar, cuando Alex ataca la zona sensible bajo mi barbilla, dejándola húmeda y expectante.
-Me estás volviendo loco murmura con voz grave.


Alex se acerca, echa aire caliente sobre el cristal y luego empieza a escribir algo con el dedo. Intrigada, voy descifrando letra tras letra hasta que forman una palabra con sentido.
-«Bésame» -leo ruborizándome.
Paso la mano sin pensar e intento borrarlo.
-Tendrías que salir fuera para hacerlo -me avisa él con tono engreído.


-¿Estás celoso?
-Claro que sí. Los chicos malos no compartimos.
-Eso me gusta, las chicas buenas tampoco. ¿Algo más que deba saber?
-De momento, eso es todo.


Le observo sorprendida.
-¿Qué quieres decir? ¿No te das cuenta de que si él gana yo...?
-¿Tú qué? -dice alzando mi barbilla con la punta del dedo índice-. ¿Acaso no confías en mí? No voy a perder, Rebeca. Ese beso va a ser mío.